Primer día de clases: 10 tips para enfrentar el reto de entrar al colegio

El primer día de clases es un reto para todas las familias. De antemano sabemos que puede haber una gran carga de angustia, llanto e incluso otras manifestaciones como vómito, diarrea, fiebre, etc.

Estas manifestaciones son el resultado de la ansiedad que sienten tanto hijos como padres frente a lo que implica ir a la escuela: la separación. Aunque sea temporal, es vivida como una sensación muy dolorosa, llena de angustia e incertidumbre, miedo y abandono.

Sin embargo hay formas de vivir esta experiencia de manera agradable y hacer de ella un recuerdo familiar perdurable y feliz.

De inicio es fundamental que la angustia de los padres se controle de tal forma que el niño no la perciba, puesto que si los padres no están preocupados, es porque va a un lugar seguro y divertido, donde las experiencias serán positivas. De lo contrario el pequeño percibe la separación como algo que no es grato y se angustiará también.

Es preciso que exista una preparación para este día en casa, de tal manera que la experiencia pueda sentirse natural, positiva y lo menos estresante posible. De lo contrario podemos esperar dificultades en la adaptación e integración del niño al medio escolar.

Si existe la preparación adecuada y se controla la angustia es posible minimizar las sensaciones desagradables en torno a las primeras semanas de clases.

A continuación 10 tips para sobrellevar el inicio de la vida escolar:

  • Llevar al niño a conocer la escuela, el salón, el patio, los baños y de ser posible al personal del colegio, incluyendo, por supuesto a sus maestras.
  • Hablar de la escuela en términos positivos, es decir, como un lugar donde no solo se aprende sino también se juega, se hacen amigos y cosas disfrutables.
  • Hacer énfasis en que al final del día volverán a casa, con los padres y demás familiares.
  • Involucrar al niño en el proceso de preparación de útiles, lunch, uniforme, etc.
  • Modificar hábitos de sueño del niño con tres o cuatro semanas de anticipación, una de las causas más frecuentes de angustia es la falta de sueño.
  • El primer día de clases hay que procurar hacer todo con anticipación para que la prisa no sea un factor de estrés que se sume a las angustias normales.
  • La despedida en la puerta de la escuela debe ser breve y natural. Si hay ganas de llorar de los padres lo más recomendable es contener el llanto hasta que el niño haya entrado.
  • Salir preparados para situaciones como ganas repentinas de ir al baño o vómito. Si esto sucede debemos evitar los regaños y en cambio comprender lo que ha sucedido y explicar al niño que solo son accidentes que tienen solución inmediata.
  • Hacer uso de objetos transicionales, es decir, el niño puede llevar consigo un objeto que le brinde seguridad y consuelo. Por ejemplo un pequeño oso, una cobijita, una foto familiar, etc. La escuela debe ser tolerante durante las primeras semanas y permitir los objetos hasta que se concrete la adaptación.
  • Recibir al niño de regreso con naturalidad y alegría, preguntando por sus experiencias, nuevos amigos, actividades, etc. con la finalidad de que el día siguiente sea menos angustiante.

Finalmente debemos recordar que se trata de un proceso natural de angustia tanto para los niños como para los padres. Hay que ser flexibles con las reacciones de ambos y es preciso recordar que dura solamente unas semanas al cabo de las cuales es recomendable felicitar al pequeño por haber superado el reto y hacerle saber que siempre se le espera en casa pero debe asistir a la escuela como parte de su desarrollo.

Y como padres felicitarse también al lograr brindar un apoyo de calidad a sus pequeños a pesar de la angustia que la separación a una edad tan temprana implica, esta angustia también es normal, no hay que negarla.

Con el paso de los años esta será una anécdota que contar de manera alegre pero, sobre todo será significativa pues es, fundamentalmente, el primer día de la autonomía que como personas necesitamos para desarrollarnos sanos y por, supuesto, felices.

Resumen curricular: Mónica Eugenia Pérez García. Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. Maestra en Educación por la Universidad Marista. Más de diez años de experiencia trabajando con niños, adolescentes y mujeres. Experiencia en adicciones, situaciones de maltrato, derechos de las mujeres y pacientes hemofílicos. Asesoría psicológica y acompañamiento emocional de pacientes en consulta privada. Actualmente docente de la licenciatura en psicología en Universidad Reina Sofía y psicóloga clínica en CAPI.

Clínica de Atención Psicológica Integral CAPI

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