Padres-entrenadores

Si bien es cierto que la practica deportiva en nuestros hijos trae consigo muchos beneficios, y no solo en el aspecto de la salud, sino también en el aspecto emocional y de desarrollo integral. El deporte fomenta valores como la responsabilidad, incrementa la autoestima, el trabajo en equipo, tolerancia y genera que nuestros hijos a su vez convivan con otros niños fuera del ámbito escolar en una actividad que ellos mismos eligieron y que les gusta hacer.

Es muy común que los padres se apasionen con la actividad deportiva de sus hijos, y más cuando el padre practicó el mismo deporte, los padres tiene que entender que son sus hijos los que ahora lo realizan y que ellos no son los entrenadores, aquí tienes algunos consejos para que la práctica deportiva de tu hijo se vuelva tiempo de calidad contigo.

No le grites en público. Para algunos pequeños que realizan deporte ya es difícil controlar sus nervios al actuar en público, y se ponen muy nerviosos al escuchar al entrenador, si además de todo los papas les hablan aumenta el grado de confusión pues no sabrán a quien hacerle caso.

No le grites al entrenador. El entrenador es una persona capacitada y sabe cuál es el proceso que lleva su hijo para saber hasta dónde exigirle y compensarlo por sus logros.

No pierdas la calma. Por más interesante que sea la competencia o el juego recuerda que solo es un juego.

Diviértete viéndolo jugar. Ten en cuenta que el deporte en edades menores de 12 años es formativo, no son mini campeones.

Apóyalo siempre. Nada es más gratificante para los pequeños que el ver que para seres queridos ellos siempre serán los mejores del mundo, esto elevara su auto estima y desarrollará el gusto por el deporte.

La función de los padres es motivar y reafirmar el esfuerzo que han hecho sus hijos, unas palabras de apoyo siempre son gratificantes “que buen esfuerzo haz echo hoy”,qué bueno que te divertiste”, “que buen pase diste”, “que bien bailaste el día de hoy”. Jamás debe recriminarse de manera negativa haciéndole ver los errores que cometió, esto solo baja el auto estima de los niños y poco a poco van perdiendo el interés por realizar sus actividades deportivas, ya no les parecerá divertido o atractivo llevarlo a cabo.

Prof. Marco A. Salazar

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