“La importancia de la pausa antes de tomar una decisión”

 

En diferentes situaciones he escuchado a padres de familia decirle a su hijo o hija: ”es que no está bien que te enojes”.

No, lo que no es correcto es la manera en como expresamos ese enojo, es decir, cuando golpeamos, gritamos, aventamos objetos, etc., eso es lo que debemos evitar en lo posible.

Hay que enfocarnos como primer impacto que cuando tenemos las conductas antes descritas, estamos expresando un dolor, una frustración, una alarma de “no me estás entendiendo y no sé cómo decírtelo”. Ya sea que por la edad no tengamos las palabras adecuadas para exponerlo o, ya han sido tantos los intentos que explotamos.

Todos nacemos con las mismas emociones como la alegría, la tristeza, la ira, etc., y conforme vamos creciendo, los adultos que están a nuestro alrededor nos enseñan a identificarlas.

Los niños deben aprender que su cuerpo les habla, no son las mismas sensaciones cuando estamos tristes que cuando estamos enojados o alegres, nuestro cuerpo reacciona de diferente manera.

Hay niños que me dicen que cuando están tristes, sienten un globo desinflado adentro, apachurrado, con todo lo que esto conlleva: llorar, y muchas veces no querer hacer nada.

En cambio, cuando se enojan, se ponen rojos, empiezan a respirar más rápido, abren grandes los ojos, alzan la voz, manotean, sienten calor en el estómago, etc.

Les recomiendo como un primer paso que enseñen a sus hijos y ustedes también lo practiquen (para que puedan hablarles con conocimiento de causa), que cuando estemos sintiendo los síntomas de una emoción que no nos gusta, nos detengamos, hagamos una pausa (funciona muy bien, cerrar los ojos, ponerse una mano en el estómago y otra en el corazón y respirar profundamente).

Esta pausa funciona muy bien para calmarnos todos, porque ¿Cuántas veces cuando el niño está enojado los papás a fuerza quieren que elija algo?

Todos tenemos derecho a expresar lo que sentimos, no todos estamos felices todo el tiempo, si como adultos nos cuesta trabajo, imaginen un niño, y estar enojado está bien, solo hay que saber canalizarlo, debemos aprender a poner nuestros límites, y mientras lo adoptemos como una conducta del día a día a una edad más temprana y de la manera correcta, tendremos adultos con menos frustraciones en lo que les toque vivir.

 

Leticia Polina Palacios

Coach- Perito en Grafología

 

Tú nombre (requerido)

Tú e-mail (requerido)

Tú teléfono (requerido)

Tú mensaje

[recaptcha]

Shares

Tags: , , , , ,



Back to Top ↑