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La fibra de la pera y el desarrollo de la microbiota intestinal

La fibra de la pera y el desarrollo de la microbiota intestinal

Por: Cecilia García Schinkel, Nutrióloga

Es curioso pensarlo, pero dentro de nosotros viven millones de bacterias que además tienen una relación simbiótica con nosotros, esto es, de mutua conveniencia. Estas bacterias que se alojan en el intestino grueso y en el colon, son más abundantes en número absoluto que las propias células de nuestro organismo y antes eran conocidas como la flora intestinal. En los últimos años no sólo cambiaron de nombre a uno más adecuado: microbiota, sino también se han reconocido muchos beneficios de su presencia dentro de nuestro sistema digestivo.

Hoy sabemos que la microbiota nos ayuda a prevenir y controlar enfermedades infecciosas del propio tubo digestivo pues se trata de bacterias que pueden ingerir otras bacterias, las patógenas, y controlar su desarrollo. También sabemos que las bacterias de la microbiota ayudan a fabricar algunos nutrimentos esenciales, como vitaminas, en particular la K y algunas del complejo B, los ácidos grasos de cadena intermedia que son esenciales para la salud.

La microbiota es también importante en la regulación del agua en el intestino grueso y por lo tanto, de la excreción. Por supuesto que un tránsito lento y una excreción irregular están relacionadas con el cáncer de colon, por lo que una microbiota fuerte y sobre todo una dieta alta en fibra, ayudan a prevenirlo.

De forma muy curiosa, parece que la microbiota tiene también efectos en la salud del sistema nervioso, aunque estos apenas se están estudiando.

Finalmente, estudios recientes la relacionan también con la obesidad y algunas enfermedades metabólicas. En México el Instituto Nacional de Nutrición, INCMNSZ, ha hecho estudios que demuestran que las personas con obesidad y síndrome metabólico viven con microbiotas de composición distinta a las del resto de la población, y mucho más escasas. Así, fortalecer la microbiota y promover su desarrollo parece ser una estrategia de prevención de obesidad y síndrome metabólico.

El problema o el reto más bien es que la microbiota tiene que recibir un alimento adecuado para desarrollarse. Las bacterias de nuestro intestino se alimentan preferencialmente de la porción soluble de la fibra presente en los alimentos de origen vegetal. Esta fracción soluble se encuentra especialmente concentrada en la pulpa de las frutas y en alimentos de apariencia babosa, como la papaya, el nopal, las lentejas y la avena; por eso, en aquellos casos, como un gran porcentaje de la población de nuestro país, en los que la dieta es pobre en alimentos de origen vegetal, especialmente en verduras y en frutas, es común que se debilite y se adelgace en concentración, literalmente por falta de alimento. La solución es comer más verduras y frutas, y como veremos más adelante, poner un énfasis en el consumo de las muy ricas peras.

Las peras, además de ser alimentos deliciosos, jugosos y suculentos, también son una excelente fuente de fibra soluble pues en su pulpa, su tejido interior, contienen altas concentraciones de pectinas. Estas pectinas han sido de por sí ya vinculadas con el control del colesterol y la disminución del riego cardiovascular pero además son excelente sustrato, alimento, de las bacterias de la microbiota. Se llaman, por lo mismo, prebióticos, alimentos de los probióticos o nuestras bacterias amigas protectoras.

Las peras entonces contienen fibra prebiótica que ayuda al desarrollo de la microbiota; una pera mediana contiene en promedio 6g de fibra, de los cuales la mayor parte son estas súper benéficas pectinas, el alimento ideal de la microbiota. Deliciosas y además ricas en este increíble promotor del bienestar y del cuidado de nuestras bacterias amigas.

De hecho, un estudio reciente liderado por el doctor Dr. Kalidas Shetty encontró que los beneficios bioactivos de la pera pueden jugar un papel muy benéfico en el desarrollo de la microbiota y la promoción de la salud del intestino grueso. Este estudio evaluó el papel de las peras en la salud intestinal y en el desarrollo de la microbiota desde la digestión, en la que parece influyen disminuyendo el desarrollo de bacterias nocivas, entre ellas las muy dañinas y causantes de úlceras estomacales Helicobacter pylori, la causante más común de las infecciones en los intestinos, sin dañar a las bacterias benéficas, probióticas, que allí residen.

El estudio también encontró beneficios de la fibra presente en las peras sobre la incidencia y la probabilidad de padecer enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardiovasculares y la diabetes. Estos beneficios no están relacionados con el microbiota pero son importantes y relevantes para el bienestar.

En conclusión, las peras son excelentes opciones de alimentos ricos en fibra, que además de los beneficios más conocidos, también fortalecen y contribuyen al desarrollo de nuestros aliados, las bacterias de nuestra microbiota.

Referencias:

  1. Dipayan Sarkar, Chandrakant Ankolekar, Marcia Pinto, Kalidas Shetty, Ph.D.: Dietary functional benefits of Bartlett and Starkrimson pears for potential management of hyperglycemia, hypertension and ulcer bacteria Helicobacter pylori while supporting beneficial probiotic bacterial response: Food Research International (2014).

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