¿Existen realmente los “Superalimentos”?

El concepto de “superalimentos” se ha hecho cada vez más común en nuestros días; aún cuando la idea no es en realidad nueva. Podemos decir que ésta inició con las “super espinacas de Popeye” que le conferían fuerza extraordinaria; se le dio nombre a principios del siglo XX y se retomó con gran fuerza como concepto de marketing en la actualidad probablemente impulsado por la creciente conciencia del papel de la alimentación en el mantenimiento de la salud.

La palabra “superalimento” no está aceptada por la Real Academia de la Lengua Española; sin embargo el término en inglés “superfood” tiene la siguiente definición en el Oxford Dictionary: “alimento denso en nutrimentos considerado especialmente benéfico para la salud y el bienestar”.

El término como tal, no es aceptado ni utilizado frecuentemente por los profesionales de la nutrición y no existe por lo tanto una definición técnica. La evidencia científica sobre los efectos de estos alimentos en la salud, aún cuando frecuentemente es positiva, en general no puede aplicarse a las dietas comunes; es decir sus beneficios reales son dependientes de un consumo muy elevado de ellos que no es compatible con una dieta correcta o habitual.

En la práctica los llamados “superalimentos” son generalmente frutas, verduras o incluso granos son cantidades importantes de vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes o fitonutrimentos y por esta concentración de nutrimentos se les confiere un efecto favorable sobre la salud muy por arriba de otros alimentos. Existe una lista interminable de alimentos, novedosos o tradicionales como quinoa, amaranto, agua de coco, bayas de acai, granada, moras azules, presentes en conversaciones, noticias y tiendas que atribuyen propiedades extraordinarias, curativas o preventivas y cuyo consumo parece poder arreglar los principales problemas de salud.

Esta idea, aunque muy atractiva, debe tomarse con reserva. Si bien existen estudios que demuestran propiedades benéficas en algunos nutrimentos presentes en estos alimentos; no existe evidencia concluyente de que los alimentos como parte de una dieta correcta mantengan los beneficios.

Una vez más, la conclusión de los expertos recae en la moderación y en la variedad. Al igual que no se debe satanizar ningún alimento, ya que todos en la debida proporción pueden ser parte de una dieta correcta; no es recomendable conferir “super propiedades” a ningún alimento, sino más bien procurar consumir una gran variedad de ellos para obtener los beneficios reales del conjunto que forme nuestra alimentación.

Con información de: EUFIC European Food Information Council

Web : www.lonchicuates.com.mx

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