El divorcio y los hijos

Muchas veces en consulta o con personas allegadas a nosotros hemos escuchado estas frases “me voy a divorciar, acudiré con un abogado para demandar pensión alimenticia, buscaré la manera de que tenga poco o cero contacto con mis hijos, me saldré de trabajar para que no puedan exigirme que cumpla económicamente, etc.,

Son frases comunes cuando una pareja está pasando por un proceso de divorcio, pero realmente cuántas parejas se ponen a pensar en cómo afectará esto a sus hijos, de qué pueden hacer para que la situación sea menos dolorosa o más llevadera para ellos, cómo actuar, qué papel tomar, cómo explicarles, o en qué momento acudir con un especialista.

El proceso de divorcio es un momento muy complicado para la familia, no tan sólo para la pareja; cuando tomamos una decisión tan difícil como esta, solemos pensar que hemos fracasado como pareja, como padres, e incluso con nuestra familia de origen, se mezclan emociones como la incertidumbre, la angustia, el dolor, el enojo, vergüenza, y sobre todo el miedo. Este proceso es difícil, para la pareja, pero hoy hablaremos de cómo afecta esto a nuestros hijos, y lo más importante, cómo manejarlo.

Es primordial informar a los hijos acerca de la decisión, en donde en muchas ocasiones no es necesario explicar las razones explícitamente, ya que aunque ellos tienen derecho de saber lo que sucederá, la mayoría de los problemas de los padres son de ellos y no podemos hacer partícipes a los pequeños de esto. Yo recomiendo que esto se haga en cuanto la pareja ya haya acordado el plan estratégico que tendrán para con los niños y de preferencia lo hagan ambos al mismo tiempo.

Es importante eliminar culpas, ya que esto genera ansiedad en los pequeños y los hace pensar que probablemente ellos hicieron algo que los pudo llevar a tomar esta decisión, aclarar que esto sólo tiene que ver con papá y mamá y que nadie más es responsable de la situación. En lo personal me gusta usar la palabra responsabilidad y consecuencias, en vez de la palabra “culpa”.

Hay que mencionar que muchas parejas en el calor de la discusión, en el enojo o en el dolor, decimos cosas que no sentimos o sólo por lastimar al otro, así es que es indispensable incluso acudir a un especialista para que los ayude a evaluar la situación de pareja y en caso de ser una situación irreconciliable, poder dar la  noticia completamente seguros de lo que está sucediendo, ya que en muchas ocasiones, nos arrepentimos y los niños viven esta inestabilidad emocional innecesaria.

Ya en esta situación, es importante que hagamos un compromiso con nosotros mismos, en donde intentemos hacer a un lado el dolor o el resentimiento, o los sentimientos que nos provoque la ruptura, y evitemos hablar mal de nuestra ex pareja, ya que probablemente nosotros hayamos dejado de amarlo o amarla, pero nuestros hijos no, ellos serán sus hijos por siempre y el amor que ellos se tienen será diferente e intocable. A un niño le lastima ver que su padre o su madre habla mal de su ex pareja, incluso esto fomenta una situación difícil que suele ser el que sienten que deben ser “leales” con alguno de los dos para no lastimar al otro, y esto a final de cuentas termina afectando más al pequeño y su situación emocional en un futuro que a los padres.

Si por situaciones adversas la pareja tiene que estar en el mismo espacio, es importante que intentemos eliminar las discusiones o peleas frente a los pequeños, ya que si de por sí la situación puede ser tensa, esto lo puede agravar más.

En el momento en el que la separación física sea definitiva, es importante que el pequeño o los pequeños sigan estando cerca del padre con el que no vivirá, en donde las llamadas por teléfono, las visitas cada determinados días, y la cercanía emocional, juegan un papel fundamental en la situación. Es importante que el o los pequeños conozcan a profundidad la nueva vida del papá con el que no vivirán, para que cuando se lleven a cabo estos encuentros, sea en un ambiente de confianza y se eliminen los riesgos de ansiedad o de angustia en los pequeños.

Es muy común que cuando ocurre un divorcio, cambien muchas cosas en la dinámica familiar, como puede ser el cambio de residencia, de escuela, o incluso de ciudad, fomentando todo esto en un cambio emocional en el o en los pequeños, obligándolos a estar mucho más al pendiente en cambios que puedan presentar los pequeños ante toda esta situación. Es normal que en ocasiones se encuentran tristes, o que incluso están molestos, sin embargo, si notamos cambios significativos en su situación emocional o en su conducta, acudamos a un especialista para que nos guíe y nos oriente de manera adecuada para actuar de una manera efectiva. Entre los cambios que podemos observar en el o los pequeños, los cuales es importante tratarlos, son los siguientes:

  • Bajo rendimiento académico
  • Baja autoestima
  • Dificultades sociales
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Miedo.

 

A continuación explico cómo afecta a los pequeños el divorcio según su edad.

Bebés  Los niños a esta edad son 100% receptivos, así es que ellos expresarán esta ansiedad, dolor, frustración, etcétera, con llanto, estarán más irritables e incluso puede que si están lactando de mamá, muestren cólicos o dificultad para conciliar el sueño.

Niños en edad preescolar (3-6) Suelen pensar que alguna conducta de ellos ocasionó la fractura o rompimiento de la relación, pueden presentar altos niveles de ansiedad. Las regresiones suelen ocurrir en esta etapa (orinarse en la cama, miedos, pesadillas)

Niños en edad preescolar (6-9) Extrañan mucho al padre que ya no vive con ellos, inseguridad, angustia, bajo rendimiento escolar y es aquí en donde suele aparecer el conflicto de lealtades.

Preadolescencia (9-12) Reproches, enojo, alineación con alguno de los padres, en algunos casos somatización (dolor de cabeza, dolor de estómago, migrañas)

Adolescentes Manifiestan una “madurez” no correspondiente a su edad, ocultan sus verdaderos pensamientos y sentimientos, suelen ser agresivos, en algunas ocasiones propensos a drogas.

Es importante acudir a un especialista para que los padres puedan manejar tanto sus propias emociones, como las de los pequeños, de tal manera que el proceso sea lo más llevadero posible. En CAPI contamos con especialistas en cada área como Terapia Familiar, Terapia individual, Terapia Infantil, Terapia para Adolescentes, así como el Programa de Asesoría para padres de Familia (PAP) que podrán ayudarte en la transición de esta etapa, enfocándonos en cada integrante de la familia, fomentando el bien-estar.

Clínica de Atención Psicológica Integral CAPI

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