Duraznos en Almíbar de California, una biografía autorizada.

Categoría: California, duraznos, almíbar, biografía.

Autor: Chef Mariano Sandoval

Pararse frente a un durazno en almíbar es olvidarse un poco de su pasado, de esa personalidad con toques de acidez y de piel aterciopelada, de sus antecedentes sin expiar. Al revisar su historial con la intención de entenderlo, se hace evidente su ambición al perseguir ese brillo que se creía brindaba a quienes seducía en la antigüedad, la inmortalidad. A través de una famosa transformación que no logró del todo su cometido, el durazno alargó notoriamente su vida y dio paso al carácter que hoy le conocemos: dulce, directo y de buen trato en boca. Se trata del mismo pero con apellidos distintos, Duraznos en almíbar de California.

Dicha metamorfosis los sacudió desde el fondo hasta su apariencia, llenándose de un encendido matiz que en mis asuntos lo hacen tremendamente atractivo. Sí, al momento de buscar perfiles que brinden luz y colorido en un cuadro expuesto a la mesa, la apuesta es por él. Han encontrado entre sus cercanos a la carne de cerdo, res, e incluso camarones. Muchas fiestas, chuletas de cerdo borrachas con cerveza oscura y salpicadas de sus gajos, filete de res con salsa de duraznos en almíbar y vino blanco, camarones empanizados con coco bañados con una salsa hecha con su pulpa y toques de chile árbol, ¡sí, señor! Sin olvidar las celebraciones nacionales y de visita sorpresa, alegran el relleno de unos chiles en nogada. ¿Por qué no? Dicen por ahí que polos opuestos se atraen, y en una foto se les ve muy cercanos al pico de gallo de piña, Duraznos en almíbar de California, cebolla morada, chile serrano y cilantro.

También amenizan otras reuniones, salteado en arroz o cous cous junto a muchos invitados que de cualquier forma dejan lucir su dulzura. En su círculo más íntimo se encuentran los lácteos: leche, yogurt, crema, crema dulce, queso de cabra, queso Roquefort, requesón, nata, entre otros. Sin lugar a dudas, ese trato tierno encaja con éxito en diferentes estratos de la alacena y el refrigerador: almendra, arándano, canela, chocolate, fresa, jengibre, mango, naranja, por citar algunos. Lo más público, los duraznos en almíbar y su amplia estancia en postres. En una tartaleta, pay, gelatina y bizcochos de todo tipo, desde un pastel de tres leches hasta los mañaneros hot cakes.

Así, los Duraznos en almíbar de California son líderes, por esa personalidad labrada en suelo nutrido, golpeados en su inicio con la necesaria inclemencia del frío para curtir su espíritu, para poco después ser arropados por días cálidos y agua en abundancia. Su futuro dorado está por escribirse.

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Disfruta, Siente y Vive California.

www.duraznosdecalifornia.com

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