Déjalo comer con las manos

Ahora tu bebé domina habilidades de motricidad fina en esta fase de crecimiento y desea tomar los alimentos con sus manitas, permítele disfrutar coger pequeños trozos de comida y que pueda comérselos solo.

Es un beneficio darles alimentos que puedan agarrar con las manos, la comida es una necesidad básica, la ingesta de nutrientes es tan importante como enseñarle a relacionarse saludablemente con los alimentos, el momento de comer debe ser tranquilo y placentero, disfrutando la comida y del encuentro. Los niños tardan unos meses para regular perfectamente su forma de alimentarse y así lograr la autonomía. Cuando ellos mismos pueden agarrar el bocadillo, inclinan más atención a su apetito y regulariza la cantidad necesaria de lo que consumen.

No hay que presionarlos al comer, esta situación genera en los padres una gran angustia y se la transmiten a sus hijos cuando no comen lo que ellos desean. Y cada vez que se acerca la hora de la comida se convierte en un tormento en vez de disfrutar. Los padres se agotan continuamente para llevarles a los niños la cucharadita de papilla a la boca, pues ya no deja de ser acontecimiento, los niños cuando son obligados a comer muestran signos de resistencia: aprietan los labios, desvían la cabeza hacia un lado justo en un momento crítico, empuja el cubierto con su manita hasta lanzar la comida antes de cumplir la misión final y así se repite la tediosa tarea de alimentarse las tres veces al día.

Los niños que se acostumbran a comer papillas y triturados, pierden la habilidad de masticar, sin aprovechar el periodo que transita desde los seis a doce meses que tienen para explorar cualquier cosa. Pierde la motivación de probar nuevos alimentos diferentes a la leche materna, pudiendo llegar a una edad más avanzada sin querer comer trozos de alimentos sino todo en papillas.

A partir de los seis y siete meses los niños empiezan a comer solos, es una tarea novedosa que la mayoría disfrutan enormemente, pues esta sensación de probar nuevas texturas y sabores hacen que el comer sea un placer. Los bebés empiezan a desarrollar la presión por pinza uniendo sus deditos utilizando el dedo pulgar y el dedo índice necesariamente para comer solo, quizás lo hagan con dificultad pero con la práctica aprenderá pronto a dominarla con una habilidad increíble y con mucha eficacia.

Casi todos los bebés empiezan a sentirse ansiosos por comer con sus manos,  ya son capaces de cumplir ese deseo, esta transición no es gradual sino muy rápida a partir de del segundo semestre de vida.

Corregir al niño por llevar el cubierto a la boca erróneamente es negativo, esta acción hace que ellos pierdan interés en la comida. El uso de la cuchara requiere un buen control muscular, de modo que la coordinación ojo-mano a su edad no está todavía bien desarrollada. Por otra parte, aunque puedan girar la manita, es complejo para ellos llevar la comida a la boca, pudiendo derramarla. Es fundamental la edad de los niños, pues en los primeros años apenas están aprendiendo a coordinar su brazo y llevar las cucharadas a la boca.

En sus inicios los bebés sostiene una galleta o un trozo de pan en el puño y mastican de él, sin todavía haber aprendido a coordinar sus dedos específicamente para recolectar y transportar los objetos. Sin embargo, es necesario vigilarlos para que no se lleve a la boca alimentos con los que pueda atragantarse.

Lo más importante de este proceso es introducir alimentos que el bebé pueda agarrar con las manos, como por ejemplo frutas, cereales y vegetales cortados en trozos gruesos o en cubos.

Una vez que aprendan a manejar los alimentos que puedan tomarse con la mano, ya puede indicar que mejora su nutrición independientemente, esto es señal que el bebé complementa la dieta con la comida que toma por sí mismo, aumentando su destreza para autoalimentarse, habiendo un buen porcentaje de consumo diario entregado por sus propias manos.

El complemento nutritivo para el bebé será vital cuando lo hace de manera natural, ya que sus ritmos prevalecen en base a sus necesidades, capacidades y deseos. Inclusive a los niños que se les permite elegir son más propensos a ser menos inflexibles. Se muestra que consiguen prescindir de algunos alimentos que, viéndolo bien, les habría ocasionado intolerancias.

A los niños les encanta sentirse autónomos, todo radica en que comer es placentero y no es una obligación, a los que les permiten tocar los alimentos con las manos aprenden una gratificante y divertida experiencia, a diferencia de otros bebés que no gozan del privilegio de la permisividad por parte de sus padres en este objetivo.

Más información en: http://bit.ly/2xXfOMv

    

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