Cuestión de Orejas

Las hay grandes, chiquitas, peludas, blanquitas, negritas y hasta con manchas. ¿Ya adivinaron qué son? Pues son las orejas de perro y aunque pueden ser diferentes, hay algo que todos tienen en común: los oídos. Los perros tienen un sentido del oído muy agudo, incluso es 16 veces más poderoso que el oído humano y puede detectar sonidos hasta a 20 metros de distancia.

Por ello es muy importante tener una buena higiene de las orejas para proteger a los oídos de infecciones que pongan en riesgo su capacidad para escuchar y que hasta en algunos casos afecte el sentido del equilibrio que en gran parte está regulado por el oído interno.

Un oído sano se caracteriza porque el conducto auditivo se observa de color rosa pálido, no tiene mal olor, la cantidad de cerumen (cera) es mínima, el animal no se sacude la cabeza ni se rasca la oreja. Pero cuando no tienen una buena limpieza, se hacen blanco fácil de bacterias (streptococcos y staphylococcos), ácaros (Otodectes cynotis) y hongos (Malaseezia pachydermatis) que crecen con rapidez en ambientes con humedad, calor y poca ventilación. Las razas más susceptibles son aquellas que tienen orejas caídas, largas y con canales auditivos estrechos, como los Cocker, Basset Hound y Labrador a quienes además les encanta nadar.

La inflamación del oído se conoce como otitis y puede ser externa, media e interna, de acuerdo a la zona del oído afectada. La zona que más comúnmente se afecta es el conducto auditivo externo. Además de las causas que ya mencionamos, también encontramos la presencia de cuerpos extraños como espigas, astillas, pasto, arena o tumores, entre otros; enfermedades endocrinas como hipotiroidismo (disminución de hormonas tiroideas), autoinmunes (pénfigo), seborrea, e hipersensibilidad (alergia alimentaria).

Para evitar infecciones debemos revisar las orejas y oídos de nuestra mascota frecuentemente (una vez por semana) y mantenerlos limpios mediante el uso de una gasa o un trozo de algodón empapados de vaselina para retirar el exceso de cerumen. Amiguito, están prohibidos los cotonetes ya que podemos lastimar más el oído e introducir más la cera; esto se debe a que el oído del perro tiene forma de “L” a diferencia del oído humano, que es horizontal. También recuerda ponerle a tu mascota unos tapones de algodón cuando la bañes para evitar que entre el agua a sus conductos auditivos. Si notas que hay más secreción de la normal, tiene mal olor, ves algo de inflamación, que tu perro sacude mucho la cabeza o se rasca las orejas, no dudes en acudir a tu veterinario de confianza para que determine la causa de la otitis, ya que puede estar presente permanentemente y convertirse, de una otitis aguda, a una crónica.

 

No lo olvides, ¡Orejas limpias, perro sano y dueño feliz!

M.V.Z. Ibeth M. Gaitán Tolosa

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