Cómo ayudo a mi hijo a enfrentar la separación de sus padres

Cuando nos encontramos en una situación tan dolorosa, es difícil no considerar aún más la posición que se tiene frente a los hijos. Cuando estamos en este proceso una de las mayores preocupaciones es el efecto que tendrá el divorcio en nuestros hijos

Cuando nos encontramos en una situación tan dolorosa, es difícil no considerar aún más la posición que se tiene frente a los hijos. Cuando estamos en este proceso una de las mayores preocupaciones es el efecto que tendrá el divorcio en nuestros hijos; más aún, si estos son pequeños y no pueden manejar la situación. Por lo general, los niños tienden a guardar sus emociones y a no expresarlas, por lo que los padres sienten culpa y mucha desesperación al no saber cómo manejar la situación para que sus hijos no la pasen tan mal. Los padres se preocupan principalmente por sus problemas y están tan lastimados que no tienen forma tampoco de manejar otras emociones; lo que lleva a que los hijos comiencen a tomar emociones de ellos.

Dentro de la culpa que sienten por la separación están conscientes de que son las personas más importantes para sus hijos. Los padres pueden sentir tristeza, desesperación, alegría y un sinfín de emociones por su divorcio, pero invariablemente, los niños estarán asustados y confundidos.

Los hijos ven a los padres tan abrumados, tan heridos, que buscan protegerlos y entonces reprimen sus emociones. Asimismo los padres buscan consuelo en sus hijos y en ocasiones alianzas, sin darse cuenta de que lo primero que tienen que hacer es sanar emocionalmente porque son el modelo para sus hijos, y en la forma como ellos elaboren ese proceso darán pauta a sus hijos para que lo elaboren de la misma manera. Es en este punto en donde el comportamiento de los pequeños puede verse amenazado, pues es la forma que tienen para decir que algo ocurre.

Los hijos no pueden entender el divorcio, por lo tanto, los padres tienen que explicarles en la medida que ellos vayan haciendo preguntas. Ellos estarán confundidos, así que es importante explicarles qué es lo que está pasando, de tal forma que ellos comprendan que aunque papá y mamá ya no vivan juntos, nada cambiará el hecho de que sean sus padres y el amor que sienten por ellos.

Los niños pueden llegar a creer que son la causa del conflicto entre sus padres, situación que puede detonarles culpabilidad; por ello, es importante no agredir al padre o la madre, ya que esto generararía emociones encontradas en los hijos, por ejemplo, sentirían inseguridad y detonaría ciertos síntomas que van desde los físicos hasta los emocionales. Es por eso que es muy importante evitar a toda costa que los pequeños se sientan amenazados y en un ambiente hostil.

Es difícil creer que un niño bajo este panorama podrá desenvolverse emocionalmente de forma inteligente, sin embargo, todo es posible en la medida que sus padres logren hacerlo.

Por otra parte, muchos niños tratan de hacerse responsables de reconciliar a sus padres y es aquí, cuando se sacrifican ellos en el proceso a través de no identificar sus emociones, evadir la situación o bien, comprometiendo a alguno de los padres; esto puede llegar a suceder cuando alguno de los padres utiliza a los pequeños para chantajear al otro para que vuelvan o para que se sienta culpable. Sin embargo, no se dan cuenta que la dinámica ya está enferma y que le están cargando la situación a los hijos, lo que puede originarles situaciones que en algún momento resinificarán.

Cuando se da el divorcio, los niños se vuelven vulnerables a enfermedades físicas y emocionales, ya que generan ciertos síntomas. Cuando no se explicó bien la situación pueden sentirse abandonados y ante este abandono suelen aislarse afectivamente de las demás personas. Por lo anterior, es muy importante que el padre o la madre (según sea el caso) esté presente a lo largo de las actividades de los niños y que demuestren que aun separados, el amor hacia ellos sigue intacto.

Los padres deben percatarse de las señales de estrés persistentes en sus hijos, ya que aunque el panorama sea de los más sano y tranquilos, se trata de un proceso que van a desarrollar y no es fácil. Las señales pueden incluir: falta de interés en la escuela, mal comportamiento, aislamiento, apatía, agresión. Otros síntomas para considerar son: la falta de apetito, dormir poco o bien, dormir mucho.

Hay situaciones que generan más dolor en los hijos, como las discusiones entre los padres, los juicios, el presionar para que los hijos se pongan de lado de uno de los padres, que tenga que ratificar en audiencias, que escuchen como se insultan, que se den cuenta que los padres hablan mal del otro con la familia y que no se les informe de las actividades del niño. Estas acciones generan en los niños mucho daño pues parecería que los padres apagan toda la chispa, las ilusiones y la energía que tienen los niños para darles a cargar un problema que no les corresponde y que les fue transferido porque los adultos no pudieron sanarlo.

Es obligación de los padres generar bienestar en los hijos; es vital para brindarles seguridad y estrategias para una vida de calidad. Si el niño parece tener indicios de síntomas no resueltos como los que ya mencionamos, es importante llevarlo con un especialista para que pueda ayudarlo a trabajar este proceso tan doloroso. El especialista le ayudará a que pueda liberarlo y que pueda ponerlo en palabras para que identifique las emociones que siente. Se le ayudará a reconocer dichas emociones pues las únicas emociones no validas son las que reprimimos y no sacamos, porque generan daño. El especialista le hará sentirse escuchado, aspecto de vital importancia ya que debido a la situación que atraviesa, ha percibido que su palabra no es válida.

El especialista podrá ayudar a los padres a minimizar los problemas que causa el divorcio en la familia.

Clínica de Atención Psicológica Integral CAPI

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