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¿Cómo aumentar las defensas de los niños?

Seguramente a estas alturas ya estás harto de los mocos, tos, faringitis, bronquitis… uno tras otro y parece que nunca acabamos ¿verdad?

Hoy les voy a explicar cómo funciona el sistema inmunitario y qué puedes hacer para mejorar las defensas de tus hijos. Qué alimentos son apropiados y cuáles es mejor evitar. Está claro que los niños se pondrán enfermos de vez en cuando aunque tengan las defensas por las nubes, pero vamos a tratar de que esas veces sean las mínimas y que cuando pase dure menos.

¿Qué nutrientes necesitan para aumentar sus defensas?

Carbohidratos: Pan, pasta, arroz, legumbres, patata… proporcionan energía a las células inmunes.

Grasas: tienen un papel fundamental. Por ejemplo el omega 3 (pescado azul, frutos secos…) es un potente antiinflamatorio, al contrario que las grasas saturadas (carnes rojas, embutidos, bollería…) que reducen la respuesta inmunitaria. Son también muy beneficiosos el aceite de oliva y el omega 6 (aceite de girasol, frutos seco…).

Proteínas: Un déficit proteico (Carne, pescado, huevos, queso, legumbres + cereales) está ligado a la disminución de la formación de las inmunoglobulinas y producción de linfocitos.

Las vitaminas  E y A (Legumbres, frutos secos, aguacate, olivas, pescado, brócoli, zanahoria, calabaza, boniato, huevos…), C (Frutas y verduras como naranjas, limones, mandarinas, fresas, kiwi, papaya, brócoli, perejil y pimiento…), y D (Pescado azul, lácteos no desnatados, luz solar…) son muy importantes, aunque cabe decir que tampoco es bueno suplementarlas sin más, ya que un exceso podría hacer el efecto contrario. Las vitaminas antioxidantes hacen que las células encargadas de la inmunidad del niño no se oxiden.

Los minerales, al igual que las vitaminas juegan un papel importante gracias a su capacidad antioxidante. El zinc es uno de los más importantes y su carencia da lugar a infecciones, enfermedades autoinmunes y baja cicatrización de heridas (se encuentra en germen de trigo, pipas de girasol, frutas secas, carne de caballo, legumbres, gambas, langostinos, huevos y quesos maduros). El hierro (legumbres, frutos secos, carne, pescado, huevos, perejil…),  el selenio (marisco, setas, huevos…), el cobre y el magnesio (chocolate sin leche, frutos secos, legumbres, fruta seca, gambas, perejil…) son esenciales para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.

¿Qué alimentos necesitan para aumentar sus defensas?

Aparte de los alimentos nombrados anteriormente: perejil, brócoli, cítricos, frutos secos, legumbres, verduras, pescado azul, huevos… son igual de importantes estos otros:

  • La leche materna es además de un alimento, un sistema de comunicación entre el sistema inmune de la madre y el del bebé. Se sabe que los bebés alimentados con leche materna están más protegidos frente a infecciones agudas y crónicas y enfermedades autoinmunes. Se recomienda amamantar hasta los 6 meses en exclusiva, hasta los 2 años como mínimo y seguir siempre que madre e hijo quieran.
  • Los alimentos funcionales, son los que benefician una o varias funciones del organismo, que mejoran el estado de salud o reducen el riesgo de padecer una enfermedad. Entre ellos están los probióticos que son de origen microbiológico y estimula el crecimiento de otros microorganismos beneficiosos para el niño. Los podemos encontrar en yogures (lactobacillus y bifobacterias), leches fermentadas y  preparaciones farmacéuticas. Muy útiles en gastroenteritis y diarreas asociadas a antibióticos. La fibra prebiótica es el complemento ideal de los probióticos, ya que pueden hacer cambios favorables en la flora intestinal. Contienen fibra prebiótica el plátano, el trigo, el ajo y la cebolla, entre otros.
  • El polen es un gran alimento, ya que concentra todos los nutrientes arriba mencionados (aminoácidos esenciales, minerales, vitaminas…). Se puede dar a partir de los 2 años.
  • La miel ayuda a descongestionar bronquios y pulmones, suaviza la garganta, es antiinflamatoria, desinfectante y bactericida, así que cuando tengáis que endulzar algo usadla y evitad el azúcar. A partir de un año.
  • La Jalea real y el propóleo son suplementos que también son de gran ayuda. A partir de 3 años.
  • Es importante que beban agua o caldos durante todo el día, eso ayudará a mantener las mucosas hidratadas.

 

¿Qué más podemos hacer?

  • Evitar cambios bruscos de temperatura. No poner la calefacción demasiado alta y mantener un buen grado de humedad (La calefacción reseca mucho las mucosas).
  • No fumar en presencia de los niños.
  • No exponerlos a los virus. No porque se pongan más veces enfermos tendrán más defensas.
  • Ventilar la casa a diario, mejor a primera hora de la mañana. Con 10 minutos es suficiente.
  • Acostumbradlos desde pequeñitos a que se laven las manos antes de comer y después de ir al baño, cuando salen de la guardería o cuando vuelven del parque. (Si ven que nosotros también lo hacemos, muchísimo mejor).
  • Deben dormir bien, tener un buen descanso nocturno y si el niño necesita hacer siesta no negársela.
  • El ejercicio físico moderado ejerce una buena influencia sobre la inmunidad de los niños, en cambio, el ejercicio de alta intensidad puede disminuir la capacidad inmunológica del organismo.
  • Es importante que puedan tomar un poco de sol también en invierno, ya que les ayudará a sintetizar vitamina D.

 
 
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