Armando recetas para toda la familia, y especialmente para nuestros niños, con Peras USA .

Lic. Cecilia García Schinkel, nutrióloga

Lo ideal es que todos los integrantes de la familia, a partir del primer cumpleaños, consuman los mismos platillos y coman juntos, en familia. Así los adultos, con el ejemplo, muestran los buenos hábitos y se fomentan momentos agradables, de compañía, en torno a los alimentos y se heredan los gustos, las sazones y las referencias afectivas a los alimentos. Para cada familia existen alimentos con significados especiales: aquellos que se sirven sólo en las celebraciones o que recuerdan a una persona en especial o la región de procedencia.

Lo que sí debe de cambiar para cada integrante de la familia es la cantidad de alimento ingerido. Aunque todos requieren de platillos completos que incluyan un alimento de cada uno de los tres grandes grupos del “plato del bien comer,” cada miembro de la familia los requiere en cantidades distintas y cuando cometemos el error de ofrecerles a todos la misma cantidad podemos estar sobrealimentando a algunos, especialmente a los niños y a las mujeres pequeñas y no muy activas (que no hagan ejercicio como parte de sus rutinas diarias) y bajo-alimentando a otros, como a los adolescentes muy activos. El control y el conocimiento de las porciones adecuadas son fundamentales para el mantenimiento del peso corporal y para el establecimiento de hábitos alimentarios adecuados.

Establecer la cantidad adecuada para cada integrante de la familia no es fácil y por eso se recomienda el uso de objetos cotidianos para comparar. Así se sugiere que la porción de carne, pescado o pollo consumida como platillo principal a la hora de la comida, sea del tamaño y ancho de la palma de la mano, sin incluir los dedos, de cada integrante de la familia. Para un adulto esto varía entre 90 y 120 gramos y para un niño oscila entre los 65 y 90 gramos.

Cuando recientemente se diseñaron los lineamientos para el refrigerio escolar que regulan lo que se vende en las cooperativas de las escuelas, surgió el problema de las porciones. No se debe ofrecer la misma cantidad a un pequeño de primero de primaria que a un alumno de tercero de secundaria que además practica algún deporte. Por eso, dicha regulación se dividió y se establecieron porciones recomendadas para grupos de edad, que abarcan tres años escolares cada uno. Así, los niños de primero a tercero, por ejemplo, deberían de llevar como colación para la escuela, medio sándwich de pavo y media pieza de fruta con agua sola, mientras que para los que cursan de cuarto a sexto debería de ser el mismo medio sándwich pero acompañado de una pieza de fruta entera y agua, y para los alumnos de secundaria, dependiendo de su actividad física, un sándwich completo o incluso uno y medio con una pieza de fruta y alguna bebida, preferentemente agua.

Los adultos tendemos a ofrecerles a los niños porciones similares a las nuestras y así los acostumbramos a sobrealimentarse; también hay casos en los que a los niños se les ofrece muy poco y se favorece sin querer, un consumo excesivo de alimentos y bebidas, como la leche, entre comidas. Curiosamente, lo único que todos los integrantes de la familia deberían consumir las mismas porciones es de verduras y frutas, pues se trata de ingredientes que brindan bienestar a toda la familia y curiosamente también, son los que menos tendemos a ofrecer a los niños.

Las verduras y las frutas, y especialmente las Peras USA en todas sus deliciosas variedades, son alimentos importantísimos en la dieta de los niños y deberían de ocupar la mitad de todos sus platos, desde el desayuno hasta la cena pasando, por supuesto, por los refrigerios de media mañana y media tarde. Las peras y otras frutas y verduras les brindan, en primer lugar, pocas calorías por porción, es decir se trata de alimentos de bajo aporte energético, de pocas calorías, y de alto aporte nutrimental. Esto ayuda a mantener dietas ordenadas pues como son de bajo aporte calórico nos ayudan a mantener y promover pesos corporales más saludables y con el problema de obesidad infantil que vivimos en nuestro país, eso es una prioridad. Además se trata de alimentos de alto valor de saciedad. Nos brindan satisfacción, nos llenan, sin aportar muchas calorías y esto ayuda a los niños a mantener un peso más saludable más fácilmente y a ordenar la dieta, una de las herencias más importantes que podemos dar a la familia.

Pero además las Peras USA, en temporada de septiembre a junio, deliciosas y jugosas, dulces y perfumadas, son una magnífica fuente de fibra soluble e insoluble; la primera contenida en su pulpa, que ayuda no sólo a una correcta digestión sino además a mantener controlada la glicemia o velocidad de absorción de los hidratos de carbono consumidos y a controlar el colesterol, tanto consumido como el que se produce en el cuerpo. La fibra insoluble, contenida en su cáscara, nos ayuda a tener una correcta digestión y nos brinda saciedad.

Para los más pequeños, las peras también son excelentes fuentes de azúcares naturales, no refinados, que brindan la energía natural que prefieren los músculos y el sistema nervioso, en particular el cerebro, como combustible esencial para el trabajo. Azúcares para llevar a cabo trabajo muscular y de pensamiento, y sin residuos; energía para rendir en la escuela y en el juego, para el deporte y para crecer saludable.

De las peras y en las verduras recibimos también, sobre todo los niños preescolares y escolares, elevadas concentraciones de potasio, mineral esencial para la correcta hidratación y para el balance de electrolitos en el cuerpo que evita calambres y contracturas y de vitamina C, el antioxidante por excelencia que ayuda a prevenir enfermedades infecciosas de todo tipo, de las que tanto hacen sufrir a los niños, sobre todo los más pequeños que van en kínder, vitamina C que promueve la cicatrización y ayuda a evitar el envejecimiento celular prematuro.

Vale la pena recordar que las peras frescas, junto con el resto de las frutas y verduras, son las únicas fuentes de vitamina C en la dieta y que esta vitamina debe ser consumida en cantidades importantes todos los días. Una pieza mediana de pera aporta el 7% de la recomendación diaria de este nutrimento esencial; de allí la importancia de consumir las 5 porciones de verduras y frutas que tanto nos recomiendan cada día, todos los días.

Así, las peras, en una porción de una pieza mediana consumida regularmente en el marco de una dieta que contenga abundantes verduras y frutas, son alimentos muy beneficiosos para los niños, los más pequeños y vulnerables de la familia. Les brindan nutrimentos esenciales como vitamina C, potasio y antioxidantes naturales. Son fuente de azúcares naturales y fibra ayudándonos así a tener saciedad y a ordenar la dieta con un muy moderado aporte energético. Alimentos así no hay muchos. Por eso, al armar platillos para los más pequeños, los niños de la familia, elige Peras USA en todas sus deliciosas variedades y colores.

Web: www.perasusa.com

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