Alteraciones de la Voz en los Niños

Causas y clasificación

Algunos niños en sus primeros meses de vida pueden presentar periodos afónicos, a causa de frecuentes resfriados, llantos excesivos, gritos, etc. Los cuales desencadenan alteraciones en la voz, éstos pueden ser temporales y superados posteriormente o continuar con dificultades crónicas.

Algunas de estas alteraciones pueden presentarse a nivel de intensidad, tono y duración o timbre en la voz, las cuales según algunos autores (Dinville, 1983); Bustos (1986) y Canuyt, 1990) puede ser causa de diversos factores:

  • Malformaciones Laríngeas.
  • Intervenciones quirúrgicas. Las traqueotomías, extirpaciones de nódulos o pólipos, las intubaciones pueden dejar graves secuelas.
  • Enfermedades del aparato respiratorio tales como bronquitis, asma, laringitis, sinusitis, las cuales producen ronquera y pueden alterar los repliegues vocales.
  • Traumatismo laríngeo que generalmente se presenta cuando los niños gritan fuertemente sin parar.
  • Accidentes, abandonos, sustos.
  • Mal uso de la respiración.
  • Dificultades conductuales. Los niños hiperactivos, de carácter fuerte, coléricos, suelen forzar continuamente la voz; los niños tímidos, inhibidos suelen presentar la voz débil y ronca.
  • Contexto social y familiar. En este sentido se puede especificar las formas de relaciones que se dan alrededor de los niños, las cuales dan un modelo fonatorio inverso al deseado (un ejemplo de ello puede ser si se desarrolla en un ambiente donde los niveles de voz tienen tendencia a ser muy elevados).
  • Alteraciones auditivas.

En este sentido podemos decir que existen causas orgánicas y causas funcionales que permiten clasificar las alteraciones de la voz, es decir se pueden identificar que un abuso o uso inadecuado de la voz (causas funcionales) ocasiona una lesión, tales como hablar en niveles de voz muy altos, fumar, toser constantemente, etc., y otra veces son las lesiones (causas orgánicas) las que causan este tipo de alteraciones vocales, esto es, existe una lesión en los órganos fonatorios (nódulos y pólipos).

Así pues, existen diversas formas de clasificar las alteraciones de la voz, no obstante en el presente artículo nos avocaremos sólo a dos: la afonía y la disfonía (Gallardo y Gallego, 2000):

  • La afonía. Esta alteración se refiere a la pérdida total de la voz. Las causas hay que buscarlas en un estado inflamatorio agudo, un traumatismo, en parálisis laríngea y en cuadros psíquicos histéricos. No son muy frecuentes en la edad escolar.
  • La Disfonía. Es la alteración de la voz en cualquiera de sus cualidades como consecuencia de un trastorno orgánico o por una mala utilización de la voz (funcionales).

Como se puede observar, la disfonía se refiere a la pérdida de calidad de la voz y se identifica mediante el cambio de tono de la misma; por su parte, la afonía entonces es cuando existe una pérdida total de la voz, la cual pudiera ser el estado final de una disfonía no atendida, pero como bien lo puntualizan Gallardo y Gallego (2000) no es un problema frecuente en los niños.

Por lo tanto, es recomendable y necesario que ante cualquier signo que identifiquemos de dichas alteraciones ( las disfonías orgánicas deben tener un tratamiento quirúrgico y posteriormente rehabilitador mientras que las disfonías funcionales deben tener una intervención logopédica, aunque en algunos casos precise un cirugía o medicación) , acudamos a especialistas que puedan brindarnos una atención especializada al respecto.

 

 

 

 

 

 

 

LOS REPERTORIOS BÁSICOS DE CONDUCTA

 

Cuando se convive con niños y se tiene como principal intención proporcionarles las herramientas necesarias que les permita desenvolverse a lo largo de su vida en un nivel personal, social, académico, profesional, entre otros aspectos; se suelen identificar acciones educativas encaminadas a la adquisición de habilidades en todas las áreas de desarrollo del niño. No obstante, un error en el que se incurre generalmente es olvidar la importancia de que estos niños posean o desarrollen en primera instancia los repertorios básicos de conducta, las cuales son imprescindibles para poder adentrarlos en la enseñanza en general y en la enseñanza escolarizada en particular.

Por ello, en las siguientes líneas es nuestro propósito adentrarte a este tema de gran importancia para conocer un poco más sobre el desarrollo de tu niño, además de brindarte algunas estrategias que podrían ayudarte a estimular el área básica que le permitirá adquirir nuevos conocimiento y habilidades imprescindibles para aprendizajes futuros.

Así, en primera instancia, es importante resaltar que cuando hablamos sobre repertorios básicos en los seres humanos, nos estamos refiriendo a la base que poseemos todos y cada uno de nosotros para poder adquirir nuevas conductas que faciliten nuestro desarrollo.

Esta base está compuesta por cuatro áreas que son:

  • La atención. Esta es la capacidad de concentración que tenemos los seres humanos, la cual puede ser de manera espontánea y voluntaria sobre un objeto o cosa. En este sentido, a través de la atención los niños tiene la capacidad de detectar cambios en el medio, localizarlos, concentrarse en ellos y actuar en consecuencia; ésta, tiene una asociación fundamental con situaciones relacionadas con el desarrollo académico. Una forma sencilla de fortalecer esta área en tu niño es a través de actividades tales como iluminar, recortar, pegar dibujos o imágenes de interés para él o ella, utilizar juegos memoramas, dominó, lotería, etc.
  • El seguimiento de instrucciones. Esta área está enfocada en la capacidad que tiene el niño para responder a los requerimientos (órdenes e instrucciones) que implican la realización de actividades (conjunto de acciones). Esta capacidad abarca la forma en que el niño sigue o hace correctamente lo que se le solicita. Puedes estimular este repertorio con actividades cotidianas tales como el aseo de manos y dientes, realizar actividades sencillas como ordenar sus zapatos, sus juguetes, acercar objetos, realizar figuras de origami, entre otras.
  • La imitación. Este repertorio está enfocado en la capacidad que posee el niño para reproducir la conducta de un modelo determinado y se refiere también a conductas que ocurren en una secuencia predeterminada. Puede ser estimulada a través de actividades tales como la imitación de sonidos, de canciones, de expresiones corporales (rondas, juego de los encantados) o gestuales (juego de caras y gestos), etc.
  • La discriminación. Esta área está relacionada fundamentalmente con la capacidad que tienen el niño para reconocer semejanzas y diferencias ante estímulos que se le presentan. Así pues, se puede fortalecer dicha área pidiendo al niño que identifique y clasifique objetos que se le muestren o proporcionen tomando en cuenta características tales como: tamaño, forma, color, peso, grosor, cantidad, posición espacial, textural, etc.

En este sentido, y tomando en cuenta estas importantes áreas para el desarrollo de conductas en el niño, es necesario que estés atento, que identifiques cómo tu niño puede identificar y actuar ante lo que sucede en su entorno, si cuando le pides que realice alguna actividad sencilla, lo hace sin ningún contratiempo, si es capaz de imitar sonidos o movimientos, pues de ello depende en gran medida la facilidad que tendrá para la adquisición de actividades más complejas, debido a que si manifiesta algún inconveniente en cualquiera de estos repertorios será mayor la probabilidad de presentar dificultades en el aprendizaje.

Finalmente, es recomendable que si detectas alguna dificultad en el desarrollo de estos repertorios básicos de conducta, no te alarmes, platica con los profesores de tu niño, realiza las actividades que te hemos recomendado en el presente artículo, consulta algún especialista en psicopedagogía, educación o afines; para que así en conjunto profesores, padres de familia y especialistas coadyuven a un mejor desarrollo de los mismos y con ello se propicie un mayor grado de adaptación en el niño.

Realizado por:

Lic. Alejandra Tapia Ortega.

REFERENCIAS

Macotela, S. y Romay, M.(2001). Inventario de habilidades básicas. Un modelo diagnóstico – prescriptivo para el manejo de problemas asociados al retardo en el desarrollo. México: Trillas.

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