Adquisición del Lenguaje en el Niño II

Modelos de la adquisición del lenguaje

En la primera parte de este artículo se identificaron las etapas por las que, según los autores, pasamos los seres humanos en la edad infantil para la adquisición del lenguaje, no obstante, las condiciones en las que se produce este proceso tienen una mayor complejidad, entre los cuales se destaca su carácter ontogénico (evolución que abarca el tiempo de vida de un ser).

Por ejemplo, podemos observar cómo es que el niño comienza a comunicarse con las personas cercanas a su entorno, como, en primera instancia emite gestos y balbuceos, sonríe, toca, señala, etc., sabemos que es parte de su proceso de desarrollo, pero no sabemos por qué sucede, no ahondamos en los aspectos que originan este proceso.

Muchas teorías han querido resolver esta inquietud, diversos enfoques han tratado de dar respuesta a su origen (Skinner, 1957), (Chomsky 1959), (Shatz, 1982) y Bruner (1985), proporcionando con ello la posibilidad de entendimiento a partir de modelos teóricos que explican desde su postura el cómo es que el niño adquiere el lenguaje.

Si analizamos este punto, encontraremos que los aportes de estos autores se dividen en diferentes modelos que brindan elementos y nos ayudan a tener una perspectiva del proceso que atraviesa un niño al aprender a comunicarse.

 

Modelo empirista

En este modelo se destaca el aporte de Skinner quien, a partir de un enfoque conductista, propone el behaviorismo verbal, el cual se enfoca en conocer cómo los niños aprenden la lengua, él argumentó que el aprendizaje del lenguaje se da a partir de los mecanismos de la asociación, el refuerzo (condicionamiento operante) y la imitación.

“Skinner preconiza que la tarea del psicólogo consiste en analizar funcionalmente el lenguaje. No se interesa por las reglas que rigen el sistema de la lengua (que es tarea de la lingúística), sino por la persona individual que habla. Trata de explicar cómo se instaura, se mantiene, se modifica y se manifiesta un determinado repertorio verbal en un sujeto dado. Reduce el comportamiento verbal a un comportamiento como cualquier otro y se propone analizarlo con base en lo que él mismo denomina «contingencias del refuerzo», en las que entran en juego los siguientes elementos: la respuesta del sujeto, el estímulo y el refuerzo” (Fernández, 1996: 108).

Como se puede ver, para esta teoría la adquisición del lenguaje es un proceso pragmático en el que se da un aprendizaje mecánico del mismo a partir de la imitación y la corrección de errores a partir de los estímulos que proporcionan los adultos. En este sentido, la adquisición de lenguaje se reduce a una repetición verbal.

Modelo Innatista.

Este modelo propuesto por Chomsky, apuesta por la teoría que el lenguaje tiene una predisposición natural, es decir que el niño lo posee de manera innata, debido a que éste es algo específico en las personas resultado de su condición como seres humanos.

“La rapidez con que el niño adquiere esa capacidad compleja que es el lenguaje llevó a Chomsky a la conclusión de que el mecanismo en juego de dicha adquisición no puede ser el aprendizaje (tal como lo describen los psicólogos), sino que se trata de una verdadera ~<emergencia» de estructuras preprogramadas inscritas en el potencial genético de la especie humana” (Fernández, 1996:110).

Por lo tanto, a partir de esta concepción, la adquisición del lenguaje en los niños, es algo pre-programado que se va adquiriendo conforme el niño va teniendo un desarrollo en su maduración, puesto que el niño está biológicamente predispuesto a adquirirlo.

Esta postura, contraria al modelo conductista, considera que el lenguaje es parte específica del ser humano y considera que la imitación y las correcciones para una correcta pronunciación no ayudan en lo más mínimo para el desarrollo del lenguaje ya que éste es una creación personal y no una respuesta aprendida.

Modelo cognitivo

Este modelo retoma las aportaciones de Piaget, pues aunque éste no abordó la adquisición del lenguaje como su objeto de estudio, sino se enfocó en los procesos cognitivos de las personas, buscando describir y explicar la naturaleza del conocimiento y la forma en qué éste se construye, lo que se encuentra relacionado con el desarrollo del habla, ya que éste implica un proceso de aprendizaje.

En este sentido, se supone que el desarrollo cognitivo condiciona la adquisición del lenguaje en el niño, por lo que el niño al nacer no posee el lenguaje, como lo postula el modelo anterior, sino que lo va adquiriendo a partir del desarrollo de experiencias en el área sensoriomotriz y la construcción de estructuras mentales en donde el niño construye su conocimiento a través de la integración de sus procesos cognitivos y una constante interacción con su entorno.

Es a partir de este modelo que se establecen las etapas prelingüística y lingüística que se mencionó al principio de este artículo, donde se establece de manera secuencial la adquisición del lenguaje a través del desarrollo de los procesos cognitivos.

Modelo Interaccionista

Bruner apoyado en las ideas de Vigotski acerca de la influencia del contexto sociocultural en el desarrollo de los procesos mentales, relaciona la adquisición del lenguaje con factores de interacción social, puesto que se basa en la idea de que el habla es un elemento indispensable para la formación de los procesos mentales.

Por ello, este autor “introduce a su explicación de la adquisición del lenguaje el concepto de LASS (Language Acquisition Support System, Sistema de Ayuda a la Adquisición del Lenguaje)” (Rivero, 1993:49) y menciona que, para la adquisición del lenguaje es necesario hacer uso de los mecanismos innatos que lleven al niño a interactuar con el entorno, pues es a partir de dicha interacción que obtendrá las ayudas y soportes que le permitan tener instrucciones implícitas (andamiaje) de la lengua para facilitar su aprendizaje.

Así, “desde el punto de vista del desarrollo lingüístico, se considera la adquisición del lenguaje en estrecha dependencia del contexto social y de las situaciones de interacción” (Fernández, 1996:112).

Desde esta perspectiva, el desarrollo del lenguaje en el niño se encuentra determinado por el entorno en el que se desenvuelve, donde el contacto con las personas con quienes comparte su mundo le posibilitan la obtención de estímulos y elementos culturales que coadyuvarán en su proceso de adquisición de la lengua por medio de una interacción comunicativa.

De esta manera, el contexto social tiene un papel fundamental en el aprendizaje del lenguaje en el niño desde sus edades más tempranas, puesto que le proporciona una estructura y significado de los objetos, actividades y personas (factores externos), permitiéndole desarrollar una percepción al respecto (factores internos),   influyendo con ello en su acercamiento a la acción comunicativa.

Si como padres, tutores o maestros detectamos alguna limitante en el lenguaje, es recomendable acudir con el Especialista, ya que en algunos casos no es tan severo el daño y puede corregirse rápidamente.

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