15 realidades de los edulcorantes artificiales

Stack of sugar  against a red background

Nutrióloga Gina Gómez Martìnez.

Los edulcorantes artificiales, son sustancias químicas que tienen un poder endulzante cientos de veces mayor al del azúcar. Cómo el cuerpo humano y el cerebro responden a estos edulcorantes es muy complejo y aún se estudia. La tendencia actual es regresar al consumo de lo natural y evitar los químicos.

Si dan calorías. Casi todos los edulcorantes artificiales se mezclan con carbohidratos para mejorar el sabor y el volumen, maltodextrinas, dextrosa y polioles (sorbitol) son algunos ejemplos que si dan calorías. En promedio 2 sobres de edulcorantes artificiales dan entre 3 y 5 calorías. Una cucharadita de azúcar da tan sólo 15 calorías y es 100% natural.

No cambian hábitos. Intercambiar productos con azúcar por otros con edulcorantes artificiales, no modifica los hábitos y perpetua el consumo de alimentos dulces que en futuro puede limitar la dieta y el desarrollo de hábitos saludables.

Producen cáncer: Existe controversia el uso de edulcorantes artificiales y cáncer, sin embargo, estudios en animales han encontrado una asociación de cáncer y grandes dosis de ciertos edulcorantes. Por ejemplo el ciclamato está suspendido su uso en Estados Unidos por sus efectos nocivos  a la salud.

Dejan sabor metálico. Todos los edulcorantes artificiales dejan un sabor amargo y metálico en la boca. Hay quienes son más susceptibles que otros sin embargo cuando se utilizan en grandes cantidades el sabor desagradable se incrementa y es muy perceptible.

No todos se pueden usar para hornear. Muchos de los edulcorantes artificiales se vuelven inestables con el calor y pierden su capacidad de dulzor.

Producen gases. En particular los polioles como xilitol o manitol que en combinación con los edulcorantes artificiales incrementan la producción de gases y en mayores cantidades pueden provocar diarrea.

Afectan el sentido del gusto. Los edulcorantes artificiales son cientos de veces más dulces que el azúcar. Su gran potenciador de dulzor puede afectar las papilas gustativas, la sobreestimulación de los receptores de azúcar puede hacer que se perciba los alimentos menos dulces y tener la necesidad de consumir más.

No adelgazan.  En el Estudio Cardíaco de San Antonio se encontró que quienes bebían más de 21 bebidas con edulcorantes artificiales por semana eran dos veces más propensos a tener sobrepeso u obesidad que las personas que no bebían refrescos light.

Incrementan el azúcar en sangre. De acuerdo a resultados de un estudio hecho por  Yanina Pepino , del Centro de la Universidad de Washington, encontró que el consumo de un edulcorante artificial sucralosa en personas con obesidad si aumentó la insulina y la glucosa en sangre. Otro estudio encontró que el accesulfame K otro edulcorante artificial puede potenciar la captación de glucosa cuando se consume con alimentos con carbohidratos. Se necesitan más estudios pero es posible que el cerebro identifique los sabores dulces de los edulcorante artificiales y si tengan efectos en la glucosa sanguínea.

Propician dolor de cabeza. De acuerdo a estudios las personas que tienen jaqueca son muy susceptibles a los efectos de ciertos edulcorantes artificiales, particularmente el aspartame incrementa al doble los episodios de jaqueca. 

Provocan mayor consumo de calorías.  Los edulcorantes artificiales no afectan la sensación de saciedad y por lo tanto pueden incrementar el apetito e inducir un mayor consumo de calorías.

Producen alergias: Existen diversos químicos que se adicionan a los alimentos que incrementan el riesgo de alergias. Dentro de esta lista se encuentran los edulcorantes artificiales son una causa común de alergias y están ligados a efectos secundarios como irritación de la piel y dolor de cabeza. 

Estimulan el consumo de alimentos más dulces: Los edulcorantes artificiales pueden activar los centros de placer en el cerebro pero no contribuyen a la saciedad y por lo tanto el deseo no es satisfecho y hay necesidad de consumo de alimentos dulces, de acuerdos a un estudio realizado en la Universidad de Yale.

Alteran la flora intestinal: Estudios realizados en animales encontró que el consumo de ciertos edulcorantes artificiales puede alterar la flora intestinal y afectar el peso corporal, debido a que el cambio de microorganismos hacen que se modifique el metabolismo y haya una mayor captación de grasas e incrementar el peso. 

No se recomiendan para niños: Durante la infancia se establecen hábitos de alimentación, incluir en la dieta de los niños edulcorantes artificiales no modifica los hábitos y estimula el consumo de alimentos dulces. Contrario a lo que se puede esperar, en diversos estudios se reporta una asociación entre el consumo de refrescos con edulcorantes artificiales o light y un aumento en el índice de masa corporal en los niños.   

En conclusión, aún se desconoce cuáles pueden ser los efectos a largo plazo en el consumo de edulcorantes artificiales, sin embargo, existe evidencia que pueden tener  efectos negativos en la salud, la opción es educar a nuestro paladar, aprender a comer con medida haciendo uso de los endulzantes naturales que han existidos durante siglos.

PROFECO.

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